Virtudes y Habilidades

Muchas veces nos resulta más sencillo enumerar aquello que no queremos o no nos gusta, que detectar lo que sí. Descartar algunas opciones puede ayudarnos en algunos casos. Pero si siempre estamos poniendo nuestra atención en lo que no queremos, difícilmente podremos conectar con lo que en verdad deseamos. 

Ahora bien, al momento de la búsqueda de la vocación, lo primero de lo que tenemos que estar conscientes es de que no podremos hacer nada que no se corresponda con quienes somos.

El hacer, que muchas veces se toma como lo más importante, no es sino una consecuencia lógica del ser.

Cuando somos seres felices, alegres, amorosos, pacíficos, o expresamos cualquier sentimiento de alta frecuencia, tenemos lo más importante para edificar nuestra vida: los cimientos.

Sobre todas las virtudes positivas que podamos llegar a tener, la virtud preponderante siempre será la que marque el rumbo de nuestras decisiones. Por eso detectarla es de tanta utilidad.

¿Qué es una virtud?

Tus virtudes son tus dones, tus fortalezas. Y todos tenemos. La virtud es esa vibración que emana de tu ser, corresponde a tu esencia, es eso que te distingue y te hace especial.

¿Qué es una habilidad?

Las habilidades son nuestras facilidades, eso en lo que somos buenos.

Algunos somos buenos escribiendo, otros hablando, otros escuchando, otros dibujando, etc. Las habilidades están asociadas a la acción. Detectar tus habilidades es el siguiente paso porque es el que deberás unir a tu virtud. 

De este modo, si una de tus virtudes esenciales es que expresas alegría y descubres que tienes facilidad para escribir, difícilmente te sientas a gusto escribiendo novelas dramáticas y quizás encuentres el rumbo escribiendo cuentos para hacer reír.

La combinación entre tus virtudes y habilidades obedece a una única regla: Tu Creatividad.

Es importante que aprendas a sostener tu energía vibrando en sentimientos armónicos para darle rienda suelta a tus planes y proyectos.

Si tienes un resbalón ten en cuenta que es probable que empieces a ver tus ideales y deseos como «una locura» e intentes desestimarlos. Pero antes de desestimar cualquier cosa que hayas ideado, armonízate, alinea mente, cuerpo y corazón. Luego verás que todo se calma y toma su cause.  

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