Cuando de Sanar se trata, es común caer en la desesperación de querer dar con una solución inmediatamente mágica. Es entendible. Pero aquí pasan dos cosas que es importante que las veas. 

La primera es que para que funcione la magia, hay que creer en ella y ¿Cuántos de nosotros lo hace? 

La segunda es que lo que a veces pensamos que puede ser una solución mágica es en realidad un remedio pasajero. 

¿Está mal aplicarlo?
Claro que no.

Es perfectamente válido si te ayuda a sentirte bien y a estar mejor. 

Ahora bien ¿Te has preguntado cuál es la naturaleza del remedio pasajero? 

El remedio pasajero, entendiendo por tal, toda solución externa que busquemos para paliar los efectos del dolor, cumple una función temporal - Por algo es pasajero-.

Si lo usas como lo que realmente es (como un remedio pasajero) puede ser un gran aliado para ti. 

¿Un aliado?
Sí. 

Porque no sólo te quitará el dolor, sino que te regalará  tiempo. 

El remedio pasajero es una excelente opción para cuando el dolor es tan insoportable que no nos permite ni siquiera pensar. 

Imagina que te duele una muela y quieres ponerte a meditar. Imposible. O demasiado desafiante si nunca lo has intentado. 

Pero aquí viene lo interesante:

Si un remedio pasajero te quitó el dolor, te anestesió las emociones o te hizo olvidar por unos momentos de tus problemas, ¡funcionó! 

El problema es cuando nos quedamos sólo con esta parte de la historia y olvidamos por completo cuál es la verdadera naturaleza del remedio pasajero.

Cuando un remedio funciona es muy tentador asumir la postura de “él remedio me sanó” y continuar, sin más, con la misma vida de antes.

Sin embargo, si recuerdas bien, el remedio lo que hizo (además de calmar tu dolor) fue regalarte tiempo y si no lo usas para cambiar lo que te llevó a enfermarte, no buscas la manera de que tus emociones encuentren la calma suficiente como para ser tu propio combustible hacia el bienestar y no revisas los patrones que hacen que tu mente sea un caos, no te extrañes de encontrarte a corto o mediano plazo con los mismos resultados: Tú frente a un síntoma o malestar. 

Volver a callar el síntoma con otro remedio que te de más tiempo, es una opción.

Pero ¿qué sentido tiene vivir pidiendo tiempo prestado cuando podemos aceptar hoy que está en nuestras manos aplicar una solución permanente para nuestra aflicción?

Si el dolor te afectó de tal forma que te hizo olvidar de ti mismo y te llevó a buscar un bálsamo en un remedio pasajero, abraza todo lo que él te está dando, no sólo el alivio sino también el tiempo, y úsalo para recuperar la fortaleza interior que necesitas para ponerte ya manos a la obra en Tu Proceso de Sanación.

Si quieres soluciones permanentes, no puedes eludir la responsabilidad de cuidar de ti mismo.

Tu auto-cuidado no tiene porqué ser algo tortuoso ni represivo. Es y puedes empezar a concebirlo como un profundo acto de amor.

Ojalá nunca te veas en la necesidad de acudir a un remedio pasajero y goces de la salud suficiente como para ni siquiera pensar en que necesitas transitar un Proceso de Sanación,

Pero antes de negarte, detente por unos instantes y obsérvate.

Puede que tu cuerpo físico se vea radiante y, sin embargo, tus pensamientos y emociones sean tan estancos e inestables que no te permiten disfrutar de lleno de tu vida.

No esperes a caer en el síntoma para iniciar un Proceso de Sanación. Te aseguro que no hay mejor tiempo invertido que aquel que se usa para aprender a estar sano.

Quien asume el compromiso de cultivar a diario tal Sabiduría se convierte en el Maestro de su propio cuerpo y ya no necesita mendigar por minutos, porque entendió lo que significa sostener su salud en el tiempo.

Y tú ¿cómo estás encarando tu proceso de sanación?
Te leo en los comentarios! Siempre es una alegría poder compartir.

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