No te hablo como guía. No hace falta que me veas como amiga y no importa si para ti soy un desconocido más. 

Hoy quiero hablarte como si me hablara a mi misma.

Tal vez cuando me leas puedas sentir lo mismo, en el eco que estas palabras hagan en tu corazón. 


Siempre nos gusta opinar de la vida de los otros. De lo que hacen, de lo que hicieron o de cómo consideramos que “deberían” haberlo hecho.

"Es fácil ver la paja en el ojo ajeno". Dicho más que popular. 

El juzgar es una acción muy tramposa. Porque la mayoría de nosotros no se da cuenta de que lo está haciendo. 

“Yo no me meto en la vida de nadie, sólo pienso que está actuando mal” o “Lo digo por su bien” o “Me cansé de advertirle”; “Pero se lo dije bien”.

Cualquiera de ellas es lo mismo. Ya caíste. Sacaste la atención de ti y te metiste. 

¿Está mal? ¿Está bien? No. No es por ahí…

No reduzcas tu sabio discernimiento a una cuestión moral.  

Se trata de ti. De tu falta de consideración hacia lo que en verdad representa la vida. 

Miras al otro cuando en realidad siempre se trata de ti. 

Guardas rencor porque ese otro es capaz de tocar la fibra más íntima que no te atreves a descubrir dentro tuyo. 

Es entendible. Hay que ser valiente para perdonar. 

¿Al otro?

No. A ti mismo. 

Todos somos los villanos en la vida de alguien. 

El otro no necesita que tú lo redimas con el perdón. Porque las fallas que tú ves en él, son las fallas que tú crees que tiene.

Quizás para él son virtudes o fallas de un calibre mucho mayor.

Nunca lo sabrás. 

Cada uno es dueño de su propio cielo y gobernador de su propio infierno.

Nunca te enterarás de lo que verdaderamente siente ese otro. De lo que verdaderamente llevó a actuar así a ese otro.

Siempre el juicio será una cuestión tan banal y tan moral que lo único que hará contigo es ocasionarte una pérdida de tiempo.

¿Crees que ahora diré…

“La vida es corta para perder el tiempo”?

Nada de eso. 

¿Quién determina si es mucho o poco tiempo?

Somos la envidia de las libélulas y algunas tortugas, nos tienen lástima.

Todo es cuestión de perspectiva.

Nunca se trató de tiempo. Sino de saber tomar la oportunidad en el preciso momento.

Si para ti la vida es eso que pasa mientras va pasando el tiempo, es tu decisión. 

¿Quién soy yo para juzgar?

Pero si vives la vida en presente, concibiendo cada bocanada de aire como una oportunidad, quizás le encuentres a todo otro sentido. Y...

Caigas en la cuenta de que siempre se trató de ti y de las múltiples oportunidades que has tenido…

¿Para no ver las fallas en los otros?

No.

… para aprender a amar, honrar la vida y perdonarte a ti mismo. 

2 comentarios en “Tienes correspondencia”

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