Al hablar de Meditación muchos me preguntan si es posible dejar la mente en blanco.

Para quienes practicamos esta disciplina desde hace un tiempo, la respuesta parece evidente: 

Pero ¿Para qué sirve tener la mente en blanco? o, en otras palabras ¿generar una ausencia de pensamientos?

Lograr una ausencia de pensamientos permite que la mente se comporte como un receptáculo, esto es, un recipiente vacío, abierto y receptivo a aceptar lo que sea que provenga de nuestra propia conciencia divina.

Esta experiencia, una de las más elevadoras y llenas de gozo que un ser humano pueda tener, se supone que debería bastarnos para sentirnos completamente realizados. Sin embargo, al final del día, por más exitosa que haya sido nuestra conexión divina, parece no ser suficiente y nuestro ser acaba preguntándose si hay algo más que como seres humanos (y también divinos) debamos hacer.

Para esta pregunta, te comparto el siguiente relato…


Alumno: - ¡Maestro, Maestro! Quiero que me instruya en el arte de la meditación. Estoy dispuesto a dedicar mi tiempo, perseverancia y voluntad para poder hacerlo-.

Maestro: - Muy bien, lo que has dicho es precisamente todo lo que necesitas. Tiempo para reencontrarte en el Silencio, Perseverancia para aprender a dominar tus sentidos y Voluntad para derribar al enemigo silencioso: la fatiga.

Creo que sólo estás a una pregunta de poder comenzar...-

Alumno: - ¿Una pregunta? ¿Cuál? -

Maestro – Imagina que alguien te ofrece un contenedor lleno de arcilla. Tu eres un escultor y te gustaría mucho tenerlo… Imagina que quien te lo ofrece lo lleva directamente a tu casa, lo vierte en tu jardín y te lo dispone en el mejor espacio verde ¿puedes imaginarlo? -.

Alumno: ¡Sí, sí Maestro! Claramente -.

Maestro: - Bien. Ahora imagina que tú sales cada mañana a contemplar el montículo de arcilla. Pasan los días y tú lo miras, apenas lo tocas y te sientes sumamente agradecido por tenerla. Fundamental ¿no crees? -.

Alumno: - ¡Claro que sí Maestro! Amar lo que a uno se le ha brindado, honrar el bendito regalo y sentirse agradecido, desde luego que es fundamental-.

Maestro: - Estamos de acuerdo. Ahora imagina que llega el invierno, comienzan a caer suaves copos de nieve y empiezas a contemplarla desde tu ventana. El frío y la escarcha han endurecido la tierra. Quisieras hacer una escultura pero prefieres esperar a que la lluvia la ablande, decides esperar a que el momento perfecto llegue para comenzar a esculpir… ¿Me sigues? -.

Alumno: - Sí Maestro, muy atentamente -.

Maestro: - En esa espera llega la primavera y con ella, las primeras lluvias. Tu alegría se acrecienta por poder al fin acariciar la tierra y comenzar a darle forma…

Sin embargo, cuando sales al jardín y te encuentras con la tierra un espectáculo de flores se abre ante tus ojos y descubres que la naturaleza encontró un regalo divino para poder florecer.

La naturaleza siempre avanzando, decidida y renovándose a cada instante, allí donde ve un espacio florece. Mientras que tú por quedarte en la contemplación estática del Regalo, esperando a que llegara el momento para comenzar a crear la escultura acabaste perdiendo la tierra. Alguien más la tomó por ti – en este caso, la naturaleza-. Entonces la pregunta es ¿Es suficiente con solo meditar?

Alumno: - Creo entender a lo que quiere llegar, Maestro y me atrevería a decir que no. Lo escucho.

Maestro: - Así como la arcilla llegó a tus manos como un preciado regalo, así la energía Divina fluye incesantemente a través de ti cada vez que meditas.

Dios, la Fuente, tu Yo Superior o Presencia Divina, como prefieras llamarle, no escatima en darte toda la energía que le pides. Pero si a toda esa energía, a toda esa fuerza viva que dejas entrar en tu vida, simplemente la acumulas y la guardas, en algún que otro descuido se irá.

Toda esa energía que ingresa en ti en cada meditación responde y espera a tu mandato consciente para expresarse y tomar la forma que tu le ordenes. Ella desea manifestarse en alguna creación, no espera la oportunidad porque a cada instante encuentra una y simplemente la toma. Si tu no la empleas y tan solo la retienes, ella regresará a la Fuente Divina para que alguien más la acepte y le permita realizar su manifestación.

Así que amigo mío, puedes meditar todo lo que quieras y es fundamental que lo hagas a diario. Pero con la misma disciplina que meditas comienza a manifestar conscientemente la energía de Dios. Sólo así algún día dejarás de contemplar sólo la tierra y podrás también apreciar tu escultura-.

Si te gustó el post y quieres aprender a Meditar, te espero en las 8 lecciones.

Como ahora ya sabes que Meditar es fundamental pero no suficiente, te comparto un adelanto de la lección 5, el momento donde damos el salto para crear de verdad.

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