Hay lugares de los que nunca te fuiste.

Hay lugares de los que probablemente nunca te irás.

A pesar de que sigas desplazándote físicamente, tu espíritu, tu conciencia, tú corazón, siguen estando allá. 

Al principio puede que sientas que debes volver. Que el lugar “te llama” y buscarás las mil maneras de regresar.

Seguramente vuelvas; probablemente sigas sosteniendo que el paisaje es maravilloso; que esos lugares que visitaste son geniales y que la comida que probaste es la mejor del lugar.

Pero aunque todo parezca estar igual, tú sentirás que no es lo mismo... 

Llegará un momento en el que quizás te preguntes

¿Qué me está pasando?
¿Qué no estoy haciendo?
¿Es que hay algo que ha cambiado?
 

Sí, Tú. 

No eres el mismo que el que fue. No es el mismo quien regresó.

La experiencia te ha transformado.

Probablemente al principio te rebeles, no lo aceptes y te corteje una nostalgia por algún periodo de tu vida.

Pero un día, quizás el menos pensado, un pensamiento fugaz te hará comprender que estás justo donde deseas estar. 

En ese instante entiendes la profundidad de la ya gastada frase “el lugar es aquí, el momento es ahora”.

En ese momento descubres que ya no anhelas regresar porque lo que anhelabas no era precisamente ese lugar sino esa experiencia que, como todas, es única e irrepetible.

En ese instante comprendes que no necesitas revivir esa experiencia porque ya vive dentro de tí, porque es parte de quien eres hoy.

En ese momento entiendes que tu no habitas el lugar, el lugar te habita a ti.

Y entonces, ese lugar - que habías logrado eternizar en un rincón de tu conciencia - vuelve a la vida transformado en cualquier lugar. Cualquiera en el que tú estés experimentado la paz, la quietud y la felicidad arrolladora del momento presente.

Gracias por leerme! Te encuentro en los comentarios 🙂

2 comentarios en “Dónde están esos lugares”

  1. El señor barbón.

    Tienes mucha razón al decir que la experiencia te ha transformado, ese momento es irrepetible, tu ser físico, mental y espiritual incluso ya no es el mismo.

    Ese lugar quedó en el pasado, pero no por estar en el pasado personal deja de estar en tu memoria profunda, esa que se graba en el alma, quizá en tus células, quizá en tu genética (si fue fuerte la experiencia).

    Si bien no hay nada por urgar en la nostalgia, hay mucho por aprender en el recuento de los pasos dados, de las palabras dichas, la falta de aire, la sal del sudor que escurre por la frente, las ampollas en los pies, la sensación de alfileres de hielo al sentir la lluvia de la noche, el temor a la oscuridad, a perder el rumbo, la seguridad de saber que los espíritus cuidan el sendero y el silencio que pocos conoceran.

    Los seres humanos somos los únicos, hasta donde sabemos, que pueden identificar el pasado, presente y futuro, corremos el riesgo de perdernos en los laberintos del tiempo, pero, también somos los únicos que podemos, en conciencia, vivir iluminados en el instante del presente infinito.

    Gracias por darme recuerdos, por darme aprendizaje, por transformarme. Aho!

    1. Maria Jose Saravalli

      Gracias por compartir! 🙂
      "Los seres humanos somos los únicos, hasta donde sabemos, que pueden identificar el pasado, presente y futuro, corremos el riesgo de perdernos en los laberintos del tiempo, pero, también somos los únicos que podemos, en conciencia, vivir iluminados en el instante del presente infinito".
      Permiso para compartir ese fragmento 🙏

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